
lunes, 9 de enero de 2012
Martha Nussbaum y Derecho y literatura. Andrés Botero y Gonzalo Ramírez. Podcast 3.

domingo, 6 de marzo de 2011
Literatura y derecho en Kafka

martes, 9 de junio de 2009
Shakespeare y el derecho
viernes, 2 de enero de 2009
Bolaño fever... historia de mi propio caso
Como ya lo han relatado por ejemplo Roberto Gargarella en su blog y especialmente el blog de la revista mexicano - española Letras Libres, el libro del chileno - mexicano Roberto Bolaño ¨2666¨ se encuentra dentro de los 10 libros más vendidos en Estados Unidos. Este fénomeno no se presentaba desde los libros de García Márquez y Borges, ya que en el 2007 Bolaño también ocupó el top ten con ¨The Savage detectives¨ o mejor en castizo ¨Los detectives salvajes¨ (Anagrama, 1998) la obra cumbre del escritor chileno que murió hace casi seis años de problemas hepáticos, esperando un transplante de hígado.Conocí los libros de Bolaño en España cuando realizaba el doctorado. En toda actividad acádemica resulta indispensable acompañar la lectura de los textos especializados con la lectura de novelas, esto especialmente en las ciencias sociales, en donde se convierte casi como en un ejercicio cotidiano, no solo para descansar la mente de la lectura especializada, en nuestros caso de textos jurídicos, sino también para escribir mejor. Una lectura eminentemente jurídica llevaría al jurista a escribir unos textos áridos y jartos que en nada contribuirían a la ¨ciencia legal¨ que debe ser atrevida y creativa.
Como les contaba, mientras hacía el doctorado leí a Bolaño por recomendación de los
amigos de un taller literario que realicé en la Casa Encendida de Madrid con un gran novelista, el argentino Rodrigo Fresán. Los talleristas me recomendarón una y otra vez que ¨Los detectives¨ era el mejor libro del nuevo Boom de autores Anagramistas y exiliados en Cataluña encabezados por Bolaño, pero en donde también eran participes Vila - Matas y el mismo Fresán. Diego Salazar, un peruano que conocía los mejores libros de literatura anagramista, me recomendó también que leyerá al recientemente fallecido David Foster Wallace y a Richard Ford.Compré los ¨Detectives Salvajes¨ en el Fnac de Callao y no paré de leerlo sino un mes después, a pesar de su volumen. ¿Qué fue lo que me gustó del libro? en verdad no lo sé, se trata de una comunidad de poetas (Arturo Belano, Ulises Lima y Juan García Madero) que viven en México y que estan tras las huellas de la poetisa Césarea Tinajero.
Las primeras cien páginas son increíbles es un viaje introspectivo al Distrito Federal con sus colonias, especialmente la Condesa, y calles, especialmente la Bucarelli. También viaja uno por los bares y cafés
literarios de un México ya extinto de los años setentas u ochentas, con sus rancheras, tequilas y riñas. Pero ¨Los detectives¨ es un viaje a la literatura y a la poesía. Los poetas se nombran innumerables veces dejándolo a uno lelo de tanta erudición.Después vienen los viajes, y allí el libro le puedo uno dejar de gustar. Los detectives viajan por Israel, Nicaragua, Francia, Barcelona, Austria, Roma, Angola, San Diego, Madrid, Mallorca y Sierra Leona. La historia más o menos se diluye pero continua en todo caso la erudición de las primeras páginas en materia literaria. Finalmente uno termina el libro diciendo !Guau! pero al final no sabe porqué. Será por el sinsabor del exilio que relata Bolaño, por el recuerdo de la osadía de la juventud que todos vivimos y añoramos y que se refleja en los detectives, será por los viajes urbanos o por los viajes continuos hacia la caverna de una literatura olvidada. No se sabe... Poco después va uno olvidando ¨Los detectives¨, y ya no se acuerda de porque le gustó, al menos me pasó a mí, no se si por el Alzheimer que ya empieza a dar señales. Sin embargo, si uno tiene en la estantería a ¨Los Detectives¨, mira el libro con respeto y admiración porque lo recuerda como una gran obra.
Según los especialistas de wikipedia ¨Los detectives salvajes¨es una libro que tiene muchos aspectos autobiográficos, en donde Arturo Belano será el mismo Bolaño, que representa parte de su vida en sus inicios como poeta y escritos, en sus viajes, en su miseria del exilio y la soledad en donde se refuerza la idea del desarraigo. Por su parte, Ulises Lima, sería en la vida real el poeta mexicano amigo de Bolaño, Mario Santiago Papasquiaro. Ambos poetas tratarón de crear una nueva tendencia dentro de la poesía llamada el infrarrealismo. Papasquiaro a pesar del Boom de Roberto Bolaño no ha llegado a ser conocido todavía.
Continué leyendo los libros de Bolaño en España y a mi regresó a Bogotá. Me gustarón m
ucho los cuentos y las conferencias del ¨Gaucho insufrible¨(Anagrama, 2003) aunque si me preguntan ahora de qué se trata no podría decirles nada. También, me parece, que disfrute de algunos de los relatos de ¨Putas asesinas¨ (Anagrama, 2001) que a pesar del buen título escogido por el autor, hay que subrayar que Bolaño titulaba sus libros de manera magistral, y la foto inolvidable por su erotismo de látex de la portada, tampoco me acuerdo de ninguno de los relatos. Me acuerdo sólo que me gustó menos que ¨El Gaucho¨, obra última que tiene algunos guiños borgianos, especialmente del Borges de ¨Funes el memorioso¨.Como no
soy Funes ni muchos menos soy memorioso, tampoco me acuerdo mucho de un libro más bien erótico titulado ¨Amberes¨ (Anagrama, 2002) que tiene una estupenda foto Anagramista de una señora en posición del misionero con nalgas al aire sacada de una fotos porno de los años veinte. Este es un cuento corto, en donde se mezcla poesía y prosa, o más bien es una prosa poética de carácter erótico, olvide el resto de la historia. La primera obra de Bolaño de carácter narrativo es la ¨Literatura nazi en América¨ (Seix Barral, 1996) un chistoso e ingenioso libro, en donde alfabéticamente y por medio de familias, se nombran los supuestos autores de literatura nazi en América. Lo leí y me reí pero al final quería que se acabara. No se si me leí también "Llamadas telefónicas", publicada por Anagrama en 1997, la memoria me falla.Compré, pero quede en la mitad del relato de¨Nocturno en Chile¨ (Anagrama, 2000), una novelita corta que creo que algo tiene que ver con el Opus Dei y ¨2666¨ (Anagrama, 2004), la monumental obra de Bolaño, que ahora es top ten en Estados Unidos.
Bolaño quería que este último libro fuera publicado en cinco partes para solventar el futuro económico de sus hijos ante su cercana muerte. Herralde el dueño de Anagrama e Ignacio Echavarría no respetaron la última voluntad de Bolaño y publicaron la obra en un solo volumen. Hasta ahora voy en la página 312 y no me dan ganas de retomarla, no me pasaba esto desde ¨El libro negro¨ de Orhan Pamuck, pero ahora se me ha convertido en una costumbre que he calificado para mis adentros de postmoderna para darme consuelo...dejar los libros sin terminar y continuar con otra lectura ocasional debe hacer parte de la hipertextualidad de que hablaba Genette, en todo caso como les vengo contando los libros se me olvidan al poco tiempo...Tampoco leí los libros póstumos que se publicaron aprovechando el Boom de ¨Los Detectives" y la posterior muerte de Bolaño. Recomendé a un amigo un libro del autor chileno titulado ¨Pista de Hielo¨(Seix Barral, 1993) pero me dijo que no le había gustado. Posteriormente ví en las estanterías ¨La Universidad desconocida¨(Anagrama, 2007), "El secreto del mal" (Anagrama, 2007) y un texto de poesías titulado ¨tres¨ (El Acantilado, 2000) pero no las compré, mi Bolaño fever había pasado...
Links:
- Página de Roberto Bolaño en cibercultura.com (*No se asuste con el ruido de cormorán que se oye al abrir esta página
- "Bolañomanía sin tíldes¨ - Manuel Rodriguez Rivero - El País (España), 12 de diciembre de 2008
- Julio Ortega "Bolaño frente a Bolaño¨, Babelia, El Pais, 3 de enero de 2009
- Diego Salazar, El Comercio (Perú), "La leyenda de Roberto Bolaño¨, 11 de enero de 2009
- ¨Bolañomanía V: la paradoja de Roberto Bolaño¨ - Blog Alguna parte, Málaga (España)
- ¨Bolañomanía VI: Bolaño frente a Bolaño¨ - Blog Alguna parte, Málaga (España)
martes, 17 de junio de 2008
Los jueces como poetas
Hacía un Diálogo entre el Derecho y la Literatura
Por: Fernando Vargas ValenciaHablar del diálogo entre Literatura y Derecho, situación análoga a la que planteaba PLATÓN entre Polis y Poeta (donde la posición de PLATÓN en un principio era la de incompatibilidad entre una y otro), lleva al abogado o al juez a pensar en la razonabilidad de la justicia. La literatura ha asumido a la justicia como un tema central de preocupación que trasciende lo puramente emocional y que funda una racionalidad plural, que en primera medida se expresa como crítica a la razón instrumental que fundamenta las categorías jurídicas.
Varios autores, principalmente en Norteamérica, han reflexionado sobre la producción de “Derecho y Literatura” como una disciplina para algunos en formación y para otros en estado crítico. Desde RICHARD POSNER (2002), se vislumbra que las relaciones entre los textos literarios y los textos jurídicos son más estrechas de lo que pueden llegar a considerar los pensadores del Derecho. Actualmente, la literatura como estructura dinámica significativa en la visión del mundo jurídica, tiene un mínimo de conciencia posible: la provisión de elementos para el enriquecimiento del componente ético del derecho.
Para la literatura, la aspiración de Justicia se expresa como principio ético irrenunciable. Algunos autores, desde la perspectiva del pensamiento académico del derecho, han denominado a esta particularidad de la relación derecho-literatura, “admisión de la imaginación ética” (YOSHINO, 2006). Esta “admisión”, viene expresándose como fuente de planteamientos críticos a la prueba geométrica de la justicia. El cálculo, la inducción técnica ley-realidad, la visión de lo real como una geometría incontrovertible, hacen que la decisión pública sea un ejercicio que no decide, que está tomado desde antes, y que pervive en la paradoja.
Para la literatura que habla de la justicia, sobre la cual considero inoportuno hacer exégesis (estará en el lector la búsqueda inconmensurable cuyos nombres son a un tiempo recordación y percance), el cuestionamiento a la racionalidad imperante se fundamenta en el carácter paradójico de la relación real que tienen los hombres con su aspiración de justicia. La paradoja a su vez, estructura genéticamente el ejercicio del poder político, porque como escribió JOSÉ MARTÍ, "el poder no es más que el respeto a todas las manifestaciones de la justicia" (MARTÍ, 2006). La metáfora de la geometría y la paradoja, ha pervivido desde siempre en la cultura de Occidente y la imaginación empática de la literatura ha insistido en ella, como arquetipo y como imagen de una aspiración de justicia que es fidelidad al sueño ciudadano y su representación que se desenvuelve como crítica a la provisionalidad unilateral de la ley. En palabras de EZRA POUND, “creo en la ley, cuando ésta sea discernible; en la destrucción de cuanto convencionalismo impida u oscurezca la claridad de la ley o la interpretación precisa del impulso” (POUND, 1970: 16).
Desde PLATÓN, el discurso racional se sobresalta y funda su imagen sobre el ocultamiento o postergación de la emoción y el impulso. Es por ello que la geometría de la expulsión de los poetas imitadores de la ciudad platónica, ha servido como argumento para erradicar alguna relación posible entre el derecho y la literatura. Derecho, componente de la parte racional del alma; poesía, espacio informe que se dirige a la parte “menor” del alma y que da cuenta de la fragilidad del bien. Pero olvidan los defensores del destierro, que la justicia en PLATÓN es equilibrio, trazado desde y en la poesía, por cuanto se convierte en el diálogo entre razón, emoción e impulso, donde “los tres aspectos (son) necesarios para la progresión hacia el bien” y “están integrados, (toda vez que) la meta no es eliminar a ninguno de ellos sino armonizarlos a todos” (YOSHINO, 2006:24).
Esta armonía es la insistencia de NUSSBAUM, que da cuenta de la razonabilidad de la justicia en un estado de cosas donde las emociones son atacadas por una racionalidad pública que se agota en su propia geometría uniforme que en su flexibilidad formal, se desliza únicamente en las superficies. Por ello, la autora insiste en la imagen de los poetas como jueces (NUSSBAUM, 1997: 115). Es un primer paso en el que el retorno del poeta a la República, es el retorno de la emoción y de una justicia más humana y por ende razonable. HÖLDERLIN soñó estas palabras que insisten en la explosión de las geometrías intelectuales y en la justicia como equilibrio compasivo: “(el poeta) sabe distribuir los bienes preciosos de la tierra, enlazando lo próximo con lo distante” (HÖLDERLIN: 1995). La justicia, seguridad de lo cambiante, se expresa para el poeta como concepción normativa del equilibrio entre la metáfora de la geometría y su explosión. En palabras de WALT WHITMAN, “(el poeta) no juzga como el juez, sino como el sol lamiendo una criatura indefensa” (Citado por NUSSBAUM, 1997: 116).
El juicio igualitario, que se desprende de lo evocado a través de HÖLDERLIN y WHITMAN es, en palabras de NUSSBAUM, un “juicio flexible y contextual” que “no es una concesión a lo irracional, sino la más cabal expresión de lo políticamente racional” (NUSSBUAM, 1997: 117), en una palabra, de la imparcialidad. Esta imparcialidad mina la decisión pública, desentraña la injusticia desde la compasión. El juez entonces, es más que un poeta, es Hércules en tanto construye la libertad como ejemplo en cada caso. La justicia es también atracción y dignidad, "las palmas son novias que esperan: y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas", escribe JOSÉ MARTÍ (2006). La decisión justa atrae los contrarios, los reúne en la radical indecidibilidad de ver l
o uno en lo otro, de hallar identidad donde la racionalidad formal ve vacíos irremediables.
Existe un ejemplo de esto, con el que tal vez sea prudente despedir al lector. Es claro que el juego a evocarse, ha existido desde siempre, en formas plurales, bajo ropajes diversos. El atrevimiento surca el asombro y el Juez Hércules, capaz de no ser solamente un hombre, sino todos los hombres, es el Juez Sancho. La conciencia de lo múltiple, es una voz que habla al Derecho, para reconciliarlo con la evocación ejemplar. Esa voz es Don Quijote, que emocionado (tal vez igual a PLATÓN cuando respiró el aire de los campos aledaños a la ciudad tras la figura encantadora de Fedro), por el gobierno que se le entregaba a su escudero Sancho Panza, le indicó a manera de consejo (CERVANTES, 2005: 709):
“no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo. Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia. Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún tu enemigo, aparta las mientes de tu injuria y ponlas en la verdad del caso. No te ciegue la pasión propia en la causa ajena”.
La ley es también una forma del Drama. Por ello BAUDELAIRE atinó a afirmar que si éste está bien escrito, el crimen desaparecerá. Es el juego paradójico de la Ley auténtica que PLATÓN intuyó en el Libro X de La República donde afirma a los poetas que “nosotros mismos somos autores en lo que cabe de la más bella y también de la más noble tragedia, pues todo nuestro sistema político consiste en una imitación de la más hermosa y excelente vida, que es lo que decimos nosotros que es en realidad la más hermosa tragedia” (citado por YOSHINO, 2006: 26 y 27). Tal vez por ello, PERCY B. SHELLEY, pensó que los poetas son buenos legisladores, porque “un hombre, para ser grandiosamente bueno, debe imaginar intensa y compasivamente, debe ponerse en el lugar de otro y de muchos otros; los sufrimientos y placeres de su especie deben hacerse suyos también” (citado por YOSHINO: 2006, 34).
El juez Sancho eligió este camino para dibujar sobre la geometría de las leyes. Un campo está dividido por un río. El río deja entrever un puente y a su sombra, una horca. En torno al río y al puente hay una ley: “si alguno pasare por esta puente de una parte a otra, ha de jurar primero adónde y a qué va; y si jurare verdad, déjenle pasar; y si dijere mentira, muera por ello ahorcado en la horca que allí se muestra, sin remisión alguna” (CERVANTES, 2005: 766). Un hombre llega al puente y afirma, bajo la gravedad del juramento, que se dirige al río para morir ahorcado a la sombra del puente. Del rigor racional de la ley surge la paradoja geométrica: “si a este hombre lo dejamos pasar, mintió en su juramento, y conforme a la ley, debe morir; y si le ahorcamos, él juró que iba a morir en aquella horca, y habiendo jurado verdad, por la misma ley debe ser libre” (CERVANTES, 2005: 766). Ante el problema jurídico, el Juez Panza responde (CERVANTES, 2005: 767):
“soy de parecer que digáis a esos señores que a mí os enviaron que, pues están en un fil las razones de condenarle o asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es alabado más el hacer bien que mal, y esto lo diera firmado de mi nombre, si supiera firmar; y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador desta ínsula; que cuando la justicia estuviese en duda, me decantase y acogiese a la misericordia”.
Salvedad del hechizado, el juez-poeta se desterró a sí mismo. Ha de volver, ebrio de sí y de los otros. El hombre quiere cruzar el puente para vivir, quiere desentrañar la ley para atravesarla. La fuerza no es el guardián, no es el único obstáculo que separa al hombre de la ley. Habrá que dejarlo pasar libremente, antes que el rigor de la muerte endurezca su pecho. La palabra seguirá siendo el grito del que está en el afuera, lo hecho para perseguirse comienza con un maullido. La justicia es este fragmento de un grito-poema de LEÓN FELIPE, que comparto en agradecimiento a la generosa paciencia de quien quiso leer estas letras hasta este punto (Citado por ALGORA, 2006: 127):
La justicia vale más que un imperio,
aunque este imperio abarque toda la curva del Sol.
Y cuando la justicia,
herida de muerte, nos llama a todos,
a todos los hombres,
en agonía desesperada,
nadie puede decir:
Yo aún no estoy preparado.
La justicia se defiende con una lanza rota y una visera de papel.
Y hasta que los hombres,
todos los hombres,
no lo aprendan,
el mundo no se salva.
BIBLIOGRAFÍA:
ALGORA, FRANCISCO, 2006. Me Llamo Jonás, Homenaje a León Felipe, Cádiz, Quorum Editores.
CERVANTES, MIGUEL DE, 2005. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, 23.a ed., Madrid, Biblioteca Edaf.
MARTÍ, JOSÉ, 2006. “Pensamientos”, en http://www.amigosdecuba.com.ar/marti-pensamientos.html, consultada el 3 de junio de 2008.
NUSSBAUM, MARTHA, 1997. Justicia Poética, La Imaginación Literaria y la Vida Pública, Carlos Gardini (trad.), Santiago de Chile, Editorial Andrés Bello.
POSNER, RICHARD, 2002. Law and Literature, Cambridge, Harvard University Press.
POUND, EZRA, 1970. El Arte de la Poesía, José Vásquez Amaral (trad.), México, Editorial Joaquín Mortiz.
YOSHINO, KENJI, 2006. “La Ciudad y el Poeta”, en Revista Jurídica de la Universidad de Palermo, n.o 2, año 7, pp. 5-61, Fernando F. Basch (trad.).