jueves, 31 de julio de 2008

Villar por Arango

Luis Villar Borda

Rodolfo Arango


Por: Rodolfo Arango
EXISTEN SERES HUMANOS CUYA grandeza sólo se reconoce plenamente después de su muerte. Uno de ellos es el filósofo del derecho Luis Villar Borda.

Intelectual incansable, profesor universitario, congresista y diplomático, este bogotano nacido en Nueva York es digno ejemplo de sabiduría, generosidad y honestidad. En lugar de dedicarse a propagar sus ideas, el maestro Villar Borda optó por difundir, traducir y publicar el pensamiento filosófico y jurídico, clásico y contemporáneo, desde su cátedra en la Universidad Externado de Colombia. Su dedicación a la Serie de Teoría Jurídica y Filosofía del Derecho, editada en su Alma Máter, le permitió publicar más de cincuenta obras. A la inicial cavilación sobre la viabilidad del proyecto por la escasa lectura y las dificultades económicas de los colombianos, siguió el rotundo éxito editorial de los textos de bolsillo.

Como humanista de izquierda, al profesor Villar Borda le preocupaban la justicia, los derechos humanos, la democracia, el pluralismo y la convivencia, entre otros. Víctima de la persecución política cuando joven, dedicó en su madurez sus esfuerzos intelectuales a la causa de los humildes y de los oprimidos. A su interés por la teoría jurídica sumó su preocupación por los inmigrantes, los extranjeros y los desplazados. También los temas del federalismo, del desarrollo territorial, de la ciudadanía activa, de la globalización y de la migración, fueron abordados por él con solvencia y erudición. Más de dos décadas de enseñanzas a jóvenes abogados externadistas dejaron una indeleble huella de su paso por la academia. Lo que pudo ser una vida holgada llena de privilegios, fue una existencia dedicada al estudio y al servicio de sus congéneres.

Los frutos del espíritu se reflejaban para él de forma admirable en las obras de Immanuel Kant y Hans Kelsen. No el uso de la fuerza sino la paz por vía del derecho caracteriza su enfoque normativo de la justicia, en contraste con concepciones realistas que priorizan las salidas de facto y el populismo propio de regímenes autoritarios. Décadas de recepción de la teoría jurídica kelseniana llevaron a su nombramiento en el prestigioso comité mundial para la publicación de las obras completas del jurista austriaco más importante de todos los tiempos. En Colombia el “maestro del Externado” publicó sendos libros en conmemoración de los doscientos años de la inmortal obra Sobre la paz perpetua de Kant y del trigésimo aniversario del fallecimiento de Kelsen.

Pero no todo fueron letras en la vida de Luis Villar Borda. Por fortuna, meses atrás, en cena ofrecida al mayor conocedor de la obra kelseniana, el profesor Stanley L. Paulson, superando los normales achaques de la edad, nuestro querido amigo aceptó hacer una excepción y salir de noche de su casa pese al frío bogotano. En velada inolvidable entre amigos, Luis relató –para sorpresa de los asistentes– sobre sus vivencias y amistades en Alemania Oriental, primero como estudiante y luego como embajador. Lo memorable vino al final. Reveló que tras la caída del muro se enteró de que había sido espiado y sus comunicaciones interceptadas durante años por agentes de la dictadura comunista. No habría podido ser de otra manera. Para la “Stasi” o policía secreta germano-oriental resultaba demasiado exótico un estudiante y luego embajador proveniente de una república desconocida, que hablaba fluido alemán y poseía una gran cultura universal. Cuando años más tarde el ex embajador agraviado visitó las instalaciones oficiales para conocer la información personal recogida por los agentes, los allí presentes se dieron vuelta para observar quién era la persona tan importante a la que entregaban un cerro de archivos de inteligencia. Los comunistas desconocían que Luis siempre hacía público su pensamiento político en libros, los cuales no requerían ser interceptados sino que invitaban e invitan a ser leídos.

  • Rodolfo Arango

miércoles, 30 de julio de 2008

Reforma a la justicia y parapolitica

La última noticia en materia jurídica se refiere a un nuevo proyecto de reforma a la Justicia presentado por el gobierno. Aunque como muchos de ustedes saben ya van más de tres o cuatro proyectos hundidos en el gobierno de Uribe I y II, y que en muchas ocasiones este tipo de iniciativas se utiliza como cortina de humo para tapar escándalos y crisis, lo cierto es que hay que estar vigilantes respecto a qué se le ocurre ahora al Ministro Valencia Cossio que tiene pinta de manejar la justicia como la política, en todo caso ambas carteras están unidas. Un punto importante es que el borrador presentado ayer por Valencia Cossio pretende reformar el trámite de investigación de los congresistas. Es decir eliminar el fuero constitucional. La propuesta se refiere a que la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia no investigará más a los congresistas y habrá una doble instancia. La primera instancia será en el Tribunal Superior de Bogotá y la segunda y definitiva en la Sala Penal de la Corte. Para algunos críticos esta reforma dará lugar a que todos los procesos contra congresistas por Parapolítica se caigan, ya que estos pueden alegar el principio de favorabilidad porque sus procesos no cumplieron con la doble instancia y por esta vía salir de las cárceles. Sin embargo, la Sentencia de la Corte Constitucional sobre este tema estableció que solo podrá aplicarse ultractivamente es decir que los procesos en curso no se afectarán. Veremos qué pasa, pero hay que estar pendientes y con los ojos bien abiertos para que no se cuele ningún "mico" o más bien "orangután" que de al traste con las investigaciones que sobre parapolítica viene realizando la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia hasta la fecha con setenta congresistas investigados o en las cárceles, la mayoría de ellos de la coalición de gobierno.

Pd: Ya empezarón las triquiñuelas en el trámite del proyecto a la Reforma a la justicia. Según el periódico El Tiempo hay dos borradores, uno que establece que los cargos de Fiscal, Procurador y Contralor serán de 8 años y otro que 4 ... ¿Se tendrá todavía dudas en empezar a crear reformitas para justificar después la gran reforma de la tercera reelección?

Links:
Aquí la noticia de El Tiempo sobre el proyecto de Reforma a la Justicia presentado por el gobierno

Aqui el audio de Valencia Cossio hablando sobre la reforma (El Espectador)

lunes, 28 de julio de 2008

!Congreso limpio Ya!

La sociedad civil debe expresarse, organizarse y salir a las calles no solo cuando los medios lo convoquen sino por el resultado de su propia iniciativa. Es verdad que la sociedad civil necesita manifestarse en casos como la liberación de los secuestrados, la paz de Colombia o que se acaben las FARC y los Paramilitares, pero también pensamos que es bueno que nos manifestemos en casos como la Parapolitica, la Yidispolitica, la corrupción, la pobreza y para fomentar la solidaridad entre nosotros. Desde hace dos meses estamos organizándonos en torno a la idea del !Congreso Limpio Ya! Empezamos con la red social Facebook en donde hay un grupo con ese nombre y luego con un Blog en donde se informa de novedades sobre los congresistas detenidos e investigados por parapolitica, yidispolitica, farcpolitica etc. Nuestra labor es informar pero también reunirnos y fortalecernos como un grupo de control político que parta y piense desde la sociedad civil. El pasado domingo corrimos en los 10 K de la Media Maratón para manifestar nuestra indignidad e inconformidad con la situación actual de nuestra democracia con más de 70 Congresistas investigados o detenidos. Esto no puede volver a pesar, tenemos que dejar la indiferencia, manifestarnos y ejercer como ciudadanos. Los interesados pueden inscribirse en el grupo de facebook aquí....


Aquí el grupo al completo del equipo de atletismo de !Congreso Limpio Ya! antes de correr los 10 K de la Media Maratón de Bogotá... hicimos presencia en las calles para manifestar nuestra indignación por la situación de la democracia colombiana


Responsabilidad de las Empresas por violación del derecho internacional

Documental sobre el derecho al agua

Después de escuchar la conferencia de Federico Suárez en las IX Jornadas de Derecho constitucional y administrativo y de apoyar - al menos con la firma - el referendo por el derecho al agua potable, nos quedamos con ganas de más información... Aquí les paso un correo que me llegó sobre el documental "La guerra del agua" que se proyectará el jueves 31 de julio a las 6:30 p.m en la Calle 39 No 21 - 30 y que es promocionado por la revista Deslinde y sus jueves de Deslinde

Jueves de

Jueves 31 de julio 6.30 p.m.

DOCUMENTAL: LA GUERRA DEL AGUA

La llamada Guerra del Agua fue una serie de protestas populares en Cochabamba, Bolivia, entre enero y abril de 2000 en contra de la privatización del agua. El gobierno boliviano había entregado el suministro de agua de la ciudad a la multinacional Bechtel, lo que se tradujo en alzas desproporcionadas de las tarifas, la prohibición de los sistemas comunitarios de distribución de agua basados en los usos y costumbres andinos, y el cobro del agua para el riego a las comunidades rurales.

La población urbana y las comunidades rurales circundantes se unieron en una lucha que involucró sindicatos, regantes de agua, juntas vecinales agrupadas en la Coordinadora por la Defensa del Agua y la Vida. La Guerra del Agua fue la exitosa lucha de un pueblo no sólo en contra de la privatización de este recurso vital, sino de las políticas neoliberales y el poder de las transnacionales en Bolivia.

A través de los tratados de libre comercio y de las privatizaciones el gobierno colombiano se esfuerza por entregar este recurso a las multinacionales y empresarios privados, por esta razón se viene impulsando en el país el Referendo por el Agua.

Comentarios por Elizabeth Beaufort, miembro del Comité del Referendo por el Agua.

Lugar: Calle 39 No 21-30 a las 6: 30 PM.

Entrada Libre.

Informes: Cedetrabajo: teléfonos 2488989 y 3128716.

Correo electrónico: revista@deslinde.org.co

Página web: www.deslinde.org.co

Bogotá

sábado, 26 de julio de 2008

TLC a ritmo de Celedón



No estoy en contra del vallenato ni mucho menos de Jorge Celedón. La referencia al cantante de "Que bonita es esta vida" y "Parranda en el cafetal" en el titulo de este post tiene que ver con que la Corte Constitucional también se puso el sombrero volteao y el acordeón al hombro esta semana para bailar a ritmo de Celedón y aprobar sin condiciones el TLC con Estados Unidos. La sentencia cuya ponencia fue de Clara Inés Vargas - el Tratado - y de Manuel José Cepeda - El protocolo modificatorio - aprobó la ley 1143 de 2007 como si de una presentación vallenata en la Casa Blanca se tratára, con el tropicalismo propio de nuestra tierra y se le concedió una canción de ñapa a Bush ya que se encontraba encantado con nuestro folklore. Entregamos nuestro patrimonio cultural, biodeversidad, economia y justicia ya que las controversías las decidirán tribunales de arbitraje en EE.UU. Cedimos en todos los puntos y nos acogimos a todos los requerimientos del Tio Sam para que los demócratas, Pelosi y Obama, tuvieran piedad de nosotros y aprobaran el Tratado en su propio país. De nada sirvieron las intervenciones ciudadanas que explicaban que el TLC podría ser regresivo en materia de derechos sociales, por ejemplo en el tema de las patentes y el costo de los medicamentos, o el tema de la seguridad alimentaria, el de la biodiversidad o lo que puede significar una desventaja notoria para muchos agricultores - por los subsidios y tecnología - e industriales - por la mejor maquinaria y por sus amigos los chinos - que tendrán que correr a modificar su negocio o liquidarlo antes de que les venga la crisis una vez que los demócratas se apiaden y firmen definitivamente el dichoso acuerdo. La tropicália sentencia de la Corte estableció a ritmo de Celedón que ellos no entendían mucho de economía para hacer un estudio pormenorizado, pero en todo caso no consideró que fuera lesivo sino afortunado el acuerdo y se plegó a todas las condiciones exigidas. Hay una aclaración de voto del presidente de la Corte, Humberto Sierra Porto, que establece que en todo caso el control automático y abstracto no implica que en la reglamentación del tratado y teniendo en cuenta casos puntuales y concretos de violación de derechos se pueda declarar inconstitucionales las leyes o los decretos que reglamenten el TLC. Es decir que no hay cosa juzgada constitucional en lo que se refiere a la reglamentación del Tratado, tesis novedosa que al menos deja una esperanza para lo que se nos viene. No fue sorpresa que Clara Inés Vargas propusiera el sí sin condiciones, es la Yidis - magistrada que desde la sentencia de la reelección mostró su afinidad y amor por todas las propuestas del gobierno de Uribe. Tampoco es sorpresa que Cepeda haya hecho elucubraciones y clasificaciones jurídicas inentendibles en su sentencia para aprobar lo que quiera el gobierno que sigue manteniendo a su papá como embajador en Francia. Bueno no especulemos, seguramente los magistrados fallaron en derecho. El único voto disidente, que quedará para la historia, es el de Jaime Araujo Renteria que me imagino que si analizo un poco las cifras y lo que implica este Tratado en materia de derechos. La sentencia como siempre no se ha hecho todavía, en este caso ni siquiera se dio un comunicado de prensa oficial, el pronunciamiento fue un anuncio ante los medios diciendo que no se preocupen los mercados ni los gringos porque ya aprobamos aquí el Tratado sin condiciones y le tocamos la ñapita a Bush a ritmo de Celedón...

Links:
- "Aprobado el TLC entre Colombia y Estados Unidos por la Corte Constitucional" (Portafolio 24 de julio de 2008)

- "Corte Constitucional declaró exequible el TLC" (El Espectador, 24 de julio de 2008)

- "60 horas de tensos debates necesitarón magistrados de la Corte para sacar adelante el TLC" (Portafolio 27 de julio de 2008)

- Celedón "una más para Bush...", Casa Blanca, julio 22 de 2008 (Youtube)

viernes, 25 de julio de 2008

Palabras de despida del Rector al Maestro Villar Borda

Necrología de Luis Villar Borda
Por Fernando Hinestrosa


Nunca llegué a pensar que el Prefacio que venía preparando para la presentación del libro de homenaje al Profesor Luis Villar Borda que el Externado iba a entregarle en octubre próximo al cumplimiento de sus setenta y nueve años de vida, se convertiría en esta nota cronológica.

Dos razones me movieron a solicitar a su familia permitirme cumplir con el deber, para mi inexcusable, de exaltar la figura humana, política y científica de Luis Villar. Setenta años de amistad inalterable, próxima e intensa por largos períodos, los definitivos en la vida, que generó cariño recíproco, respetuoso, fundado en nuestra comunidad de principios y valores, de libertad, de democracia, de igualitarismo, de respeto por la dignidad de la persona. Así nos criamos y el perseverar en esa coincidencia ideológica y emocional nos unió hasta el fin de sus días. Por otra parte, veinte años atrás, en vista que hizo a Bogotá mientras se desempeñaba como Embajador.

Convinimos la edición colombiana por la Universidad de su obra editada en España sobre administración municipal, y que, en cuando se retirara del servicio público, vendría a ocupar la dirección de nuestros departamento académico de Gobierno Municipal, denominado así en recuerdo de la institución federal, base de la autonomía y la participación ciudadana.

En la calidad de amigo, mis recuerdos se remontan a la primaria en el Colegio de Cervantes, donde hicimos juntos la primera comunión, y a los juegos infantiles en compañía de sus primos en lo que fue el Parque de la Independencia. Nos volvimos a encontrar avanzada la carreara de derecho, que él adelantó en la Universidad Nacional y yo en el Externado. Para entonces, fines de los cuarenta y comienzos de los cincuenta, el asedio del absolutismo y la persecución gubernamental, nos radicalizó y llevó a la resistencia. Nuestra compenetración con los estudiantes del mismo curso de la Nacional y de la Libre fue honda y coordinada. En varias oportunidades escapamos milagrosamente de capturas detectivesca, que nos habría significado andar a “paso de canguro” en los patios del SIC hasta caer exhaustos, para ser encerrados luego de algún calabazo atestado. En 1951 fundamos un periódico estudiantil beligerante, del que alcanzamos a publicar tres números, su nombre “Nueva Hora” nos fue facilitado por su hermano Carlos J, quien tenía el registro legal.

Durante sus estudios universitarios Luis trabajó en un juzgado de instrucción criminal y yo en uno civil municipal. Nuestras respectivas jornadas, eran por consiguiente, apretadas. En la mañana las clases, en la tarde el desempeño laboral, en la noche, el estudio en el café. El ruido, el frío y unos cuantos cafés expresos nos mantenían en vigilia hasta la media noche. Y este ritmo lo respetábamos incluso los domingos, con la sola variación del cine vespertino y la cena con una spaghetatta. En la calle 22 entre carreras 8ª y 9ª encontramos el lugar ideal, el café del amigo Shermann, a donde miembros de la colonia judía iban a jugar cartas a horas nocturnas. Cerrada la puerta, la temperatura, el silencio y la seguridad mejoraban. Cuánto leímos, estudiamos, conversamos juntos, en la fraternidad de contemporáneos idealistas y ansiosos de una formación intelectual sólida.

Luis, luego de graduarse y de incursiones docentes en Bogotá, viajó a Popayán como profesor de tiempo completo, y de ahí partió hacia la DDR a adelantar estudios de pos-grado en filosofía. A su vuelta al país ingresó de lleno al MRL, movimiento liberal que atrajo a intelectuales y profesionales de la mayor valía, seducidos por el mensaje del “Compañero Jefe”: “pasajeros de la Revolución favor pasar a bordo”, luchadores infatigables en la esperanza de una Colombia más abierta e igualitaria. Elegido representante a la Cámara, asumió el estudio y la revisión del proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente Carlos Lleras a la consideración del Congreso en el año de 1966. Entonces nos volvimos a encontrar, otra vez coincidentes fervorosos en ideales y pasiones ciudadanas.

A poco, del Congreso pasó a la diplomacia; con decoro y eficiencia fungió como embajador ante el reino de Suecia, para tornar luego a la militancia política en la campaña presidencial de Alfonso López. Vuelto a la Cámara, esta lo eligió y su presidente y allí sobresalió por sus capacidades y conocimientos. Otra vez en la diplomacia, inauguró las relaciones con la República Popular China, y su carrera culminó en la Embajada ante el gobierno de Pankov, experiencia que lo movió a escribir el agudo y agradable libro “El último Embajador”, alusivo a la disolución de la DDR y la implosión del comunismo, que conjuga reflexiones profundas sobre la segunda posguerra, la guerra fría, la implantación y el descrédito de una dictadura inútil, nostalgia de sueños y una reafirmación vigorosa, indeclinable, de su credo democrático.

Entonces se cumplió el acuerdo de su vinculación al Externado, ello hace cerca de veinte años. Puedo afirmar por lo que observé con regocijo, que allí encontró un hogar, fabricó su nido y, me atrevería a agregar, que se sintió realizado, con su entrega plena a las labores académicas: la dirección del Departamento, las cátedras de introducción y filosofía del derecho, la dirección de una preciosa colección de opúsculos contentivos de traducciones de obras importantes de filosofía del derecho y ciencia política, como también de cosecha nacional, que bien pronto alcanzó reputación continental por la seriedad y el rigor de su selección y el primor de su presentación, que recientemente llegó a su volumen número 50, y habrá de continuar en su memoria. Realizó traducción y revisión de obras iusfilosóficas alemanas, como la de Kaufmann, y cometarios sobre las teorías de Hans Kelsen, a cuyo cultivo se consagró con tesón y gran suceso. Elegido miembro del consejo Mundial de Estudiosos de Kelsen, designación que constituyó una gloria suya y una honra para Colombia, contribuyó al esfuerzo monumental de edición de la obra completa del gigante de la filosofía del derecho del siglo XX, publicada recientemente con motivo del centenario de su nacimiento. Otra de sus devociones intelectuales fue Norberto Bobbio, a quien consagró varios trabajos. Nada casual hay en esos empeños y afinidades, demostrativos de su sólida convicción liberal atávica, venida de su antepasado Pablo Emilio Villar, protagonista fundamental en la Guerra Larga, última de nuestro historial de sacrificio en lucha heroica del partido por la libertad, la autonomía regional, la educación, la separación de la iglesia, el Estado y el desarrollo económico. Convicción en la que se ancló definitivamente mediante el ejercicio de estudios prolongados y reflexiones profundas sobre la historia, las ideologías, la ciencia política, el derecho, y a favor de experiencias personales y luchas interiores desgarradoras.

Durante los últimos cuatro lustros de su vida, los más reposados, propios, a más de fructíferos, disfrutó a plenitud del paisaje físico y humano del Externado. No digo que el Externado lo hubiera adoptado y él hubiera aceptado dicha adopción. Fue un encuentro premeditado, deseado logrado. Nuestras gentes menores lo creían genuinamente nuestro, y esa se volvió una convicción general, producto de su temperamento y su comportamiento.

Temprano en las mañanas se le veía llegar bien abrigado, con su boina terciada, dada su aprensión a enfermedad pulmonar, subir las escaleras, instalarse en su oficina, que compartía generosamente con sus auxiliares, y los alumnos que iba formando a su lado, quienes, al igual que los de las clases regulares, en las sucesivas generaciones, lo recuerdan por la bondad de su ser, manifestada en su afabilidad, su generosidad, su espíritu tolerante.

Con regularidad asistía al congreso Anual Internacional de Filosofía del Derecho, en el que participaba con ponencias trabajadas a cincel, con las que ganó el aprecio y la amistad de sus pares. Visitante asiduo de la Universidad Carlos III de Madrid, desde cátedras y seminarios insistía vigorosamente en la tutela de los derechos humanos. De esos otoños europeos sacaba el provecho personal de disfrutar de las artes musicales y escénicas, la visita a librerías, museos, parques, el esparcimiento intelectual y la nostalgia de los años mozos.

Aprendió a vivir solo, a bastarse por sí mismo, a saborear su intimidad. Austero, severo; su sonrisa amplia, cáustica, asomaba para reprochar comportamientos desviados de sus congéneres. Inquieto intelectualmente hasta el final, frecuentaba las presentaciones de libros, las conferencias y los debates vespertinos, pienso que más por complacer a colegas y conocidos que lo invitaban. Fue benévolo, comprensivo de las flaquezas ajenas, salvo frente a la falta de carácter o de honradez. Y supo despreciar la deslealtad de algunos de sus amigos cercanos. No conoció la ambición, menos la envidia o el resentimiento, y por supuesto, la codicia. Su vocación fue servir, en la política, en la diplomacia, en la actividad universitaria.

Superando estoicamente los deterioros de salud que le impedían moverse físicamente con desenvoltura, no por ello mermó la intensidad de su docencia. En los pasillos nos encontrábamos, rutinariamente nos saludábamos y prometíamos reunirnos a evocar el pasado, pero sobre todo a reflexionar sobre el presente y el futuro del país y del tiempo presente. Y algunas veces lo logramos. La última, hace dos semanas, cuando subió a manifestarme su alborozo por mi restablecimiento. Por ello puedo afirmar que, dentro del escepticismo ineludible que infunden los graves conflictos mundiales del presente y el abandono general de la solidaridad, mantuvo indefectible su creencia en un futuro mejor y luchó por él, y en esa fe murió.

Se va rodeado del respeto, la gratitud, el cariño, la admiración de propios extraños, dones que nunca buscó y que obtuvo en abundancia, merced a su honestidad mental y vital.