En primer lugar tenemos una de las arias más conocidas de la "Flauta mágica" de Mozart (Zauberflöte), la interpretación de Sarastro por parte de Alexander Kipnis en una grabación de 1930, este es el ejemplo de un bajo. Luego una voz solo conocida en Rusia, especialmente en la Iglesia ortodoxa y poco interpretada en Opéra, el bajo profundo. En primer lugar una canción religiosa del coro masculino de música ortodoxa - preparación para Semana Santa - y luego a Maxim Mikhailov en la película de Sergey Eisenstein "Iván el Terrible" que se parece mucho a los mantras tibetanos. (Esta última versión del bajo profundo es un poco espeluznante y puede asustar algunos, así que no es recomendable verla después de las 10:00 p.m)...
martes, 18 de marzo de 2008
lunes, 17 de marzo de 2008
La limpieza en las protestas
Aquí unas reflexiones de Andrés Gaitán Tobar, en su libro "El botox o la globalización de lo bello", que nos ponen a pensar sobre el derecho a la protesta en los países desarrollados y la idea del aséptismo y el borrar el recuerdo y la memoria a partir de la limpieza. Aquí les va un capítulito del libro de Gaitán que acompaña las reflexiones de Leo García sobre el derecho a la protesta, y las recientes marchas del 4 de febrero y 6 de marzo en Colombia.-
París en Huelga:
Por: Andrés Gaitán Tobar
"A mediados de la década de los noventa hubo en la ciudad de París varias huelgas por la subida de Alain Juppé como Primer Ministro. El señor Juppé llegó con nuevos impuestos y con una arremetida bastante fuerte en las finanzas familiares y cotidianas de los franceses. París no ha sido precisamente una ciudad ajena a las huelgas y a las manifestaciones; por el contrario siempre las ha tenido y estas se han convertido a través de los años en una marca casi registrada de los franceses. Participar en una manifestación en París no es gran cosa, porque a veces pueden suceder hasta 2 o tres manifestaciones por semana, y esto se ha impuesto como rutina. En aquel momento de Juppé, las manifestaciones se multiplicaron hasta el punto que hubo una medida muy propia de la derecha y de las políticas mundiales con respecto a la memoria o los vestigios de una situación contraria al orden impuesto: la limpieza después de cada manifestación resultaba impecable.
Lo interesante era ver que detrás del grupo de huelguistas, a menos de una cuadra de diferencia, venía otro grupo enorme de barrenderos, de camiones cisterna echando agua y jabón y lavando con enormes escobines rotatorios las calles por las que atravesaba la turba bulliciosa. Más atrás venía el escuadrón de camiones de basura recogiendo las bolsas previamente llenadas por los barrenderos. En cuestión de segundos podía uno apreciar cómo el desorden y la "mancha" dejada por el grupo de adelante pasaba a ser asimilada y neutralizada por el grupo de atrás. Este sorprendente proceso buscaba al máximo permitir que el acto democrático se diera en sentido figurado: todos podían hacer lo que quisieran, así hubiese una división entre Estado y ciudadano. Al ciudadano se le dejaba manifestar si sentía desventaja o si estaba en desacuerdo con las medidas del Estado. El Estado se autoimponía el derecho imperativo de asear los espacios públicos cuando estos lo requirieran. Cada quien ejercía su derecho casi al mismo tiempo, primando siempre la borrada inmediata de la memoria de dicho descontento. A los cinco minutos de haber pasado la huelga, las calles quedaban intactas como si nada hubiese sucedido. La manifestación, por ende, quedaba empacada higiénicamente en unas cuantas bolsas de plástico, y hasta se llegó a escuchar con ironía que la gente de determinados sectores quería que se hiciera una manifestación frente a sus casas o locales para que les dejaran bien limpio el sector. El resultado aséptico empezó a primar sobre la razón..." (GAITÁN TOBAR, Andrés, El botox o la globalización de lo bello, Bogotá, Universidad Nacional de Colombia, 2006, pp. 16 - 18)
Un film sobre el Tibet
Si tiene 54 minutos para ver una película interesante sobre el Tibet, colgamos esta encontrada en Internet, que es más un documental sobre las distintas películas hechas sobre el Tibet y en donde tratan de explicar la situación actual. No es "Siete años en el Tibet" con Brad Pitt, pero se encuentran las primeras imágenes del alemán Schaffer, del Tercer Reich tratando de medirlo todo, la llegada del Imperio Británico y la invasión por parte de China. Me sorprende siempre el parecido de la música tibetana con la música andina, lo mismo que los rasgos de la gente y sus costumbres...
domingo, 16 de marzo de 2008
Concierto paz sin fronteras
Hoy en Colombia se vivio un domingo especial por el concierto planteado por Juanes denominado: "Paz sin fronteras" con la participación de Carlos Vives (Colombia), Juan Fernando Velasco (Ecuador), Alejandro Sanz (España), Juan Luis Guerra (República Dominicana), Miguel Bosé (España), Ricardo Montaner (Venezuela) y Juanes (Colombia) en el puente Simón Bolívar, frontera entre Colombia y Venezuela. Aquí el video de la parte final del concierto con Juanes cantando a "Dios le pido". En la parte derecha del blog hay una encuesta sobre su opinión sobre el concierto vote.
Protestas en el Tibet
Tuve la oportunidad de viajar al Tibet y de conocer Lhasa y el palacio Potala sede política - religiosa del entonces Dalai - Lama expulsado en 1950 con la invasión por parte de China de esta República hasta esa fecha independiente. La visita la realicé en la primavera del 2002 cuando cumplí 30 años; el viaje no fue fácil porque lo hice desde la China, queda más fácil llegar al Tibet desde Nepal, ya que en Goldmud, la ciudad frontera entre las provincias chinas y las tibetanas las autoridades chinas me impidieron entrar. Sin embargo, utilizando la malicia indígena colombiana, pude pactar con un chino musulmán entrar de colado en uno de los buses y llegar a la plataforma del Himalaya después de casi 24 horas de recorrido. El viaje ha sido una de mis principales aventuras y experiencias; los paisajes secos de la plataforma del Himalaya, los yaks pastando en las laderas, las viviendas blancas de los tibetanos con sus banderines de colores que se agitan con el viento y la llegada a Lhasa, una ciudad detenida en el tiempo, con el imponente palacio Potala en el fondo. Lo que percibí sin embargo, era una situación de dominación por parte de los chinos - racialmente diferentes - hacia los tibetanos, más altos, más morenos etc. La plataforma del Tibet es un sitio estrátegico para los chinos debido a que gran parte de los ríos nacen allí, conocer por ejemplo la parte norte de la China, empobrecida y desértica, a pesar de que existen algunos ríos como el Amarillo, no es lo mismo que conocer la parte sur de la China, por ejemplo en la provincia de Sichuan, capital Chengdu, llena de plantaciones de arroz y de otros productos agrícolas que se pueden producir a partir de la abundancia de agua que viene de las montañas del Himalaya, afluente por ejemplo del río Yang - Se. Estuve en Lhasa cuatro días, la ciudad esta a 3.650 metros sobre el nivel del mar y al principio le da uno soroche estar allí. En la ciudad en un día se pueden experimentar las cuatro estaciones, ya que por
la noche hace un invierno gélido, sobre las 9:00 hasta las 12:00 el clima es primaveral y agradable, al mediodía hace un calor infernal y picante, propio de los lugares de gran altitud, y sobre las cuatro comienza la parte otoñal del día en donde ya se tienen que buscar los suéteres y las chaquetas para guarecerse del viento y el frío. Aparte del Palacio Potala, que es grandioso, existen varios templos budistas en donde confluyen con asiduidad los tibetanos y en donde pueden conservar su cultura religiosa. Los mercados también son curiosos porque se puede conseguir todos los productos que vienen del yak, desde el queso, la mantequilla y la carne, hasta especies de varios colores y olores que hacen del mercado algo sin igual. En el Tibet no se puede viajar si se es extranjero, no se puede tomar por ejemplo un bus local para ir a una ciudad intermedia, y la única posibilidad que existe es alquilar un cuatro por cuatro y viajar en grupos organizados de turistas, por ejemplo al campo base del Everest a 5.200 metros de altura. El control sobre el área de parte de China se evidencia en la gran cantidad de ejército y de bases militares que se pueden ver por ejemplo alrededor del aeropuerto, estos son algunos recuerdos de este viaje... Les cuento ahora mis recuerdos sobre el Tíbet, ya que desde el viernes pasado se vienen presentando una serie de protestas de parte de los monjes y los habitantes de Lhasa y otras provincias en contra de la dominación china, circunstancia que no se presentaba desde 1959. Se habla ya de una cifra indeterminada de muertos que ronda las cien personas. El Dhalai Lama en su exilio en Dharamsala en la India llama la atención de todos los países para que no se cometa una masacre en el Tibet, aunque ya evidencia que se esta presentando un "genocidio cultural" desde hace algunos años. Las protestas se presentan según los analistas, por la cercanía de los Juegos Olímpicos de Pekín, una gran vitrina internacional para evidenciar las aporías y dificultades de un país que como la China combina el progreso económico con represión y dominación. Los tibetanos afirman que se encuentran invadidos desde hace cincuenta y ocho años, que su cultura ha sido destruida con la expulsión de sus líderes religiosos y con un control férreo sobre sus templos y sacerdotes, que se han hecho políticas de dominación por parte del gobierno, incentivando la emigración de la etnia Han en el Tibet y con una política de control a través de la educación. Las protestas antes o después de Juegos Olímpicos no son extrañas en la historia, por ejemplo en las Olímpiadas de México 68 en el gobierno del "Chango" Gustavo Díaz Ordaz, se presentarón con posterioridad a la celebración de éstas - el 2 de octubre - una masacre de estudiantes en la Plaza de las tres culturas de Tlatelolco . Las circunstancias eran parecidas, México contaba con una economía exitosa que quería evidenciar ante el mundo con el escaparate olímpico. Sin embargo, no pudo ocultar sus miserias pocos meses después con "la matanza de Tlatelolco". China no debe repetir estos hechos ad portas de las Olimpiadas. Sin embargo, el mundo debe estar preparado para afrontar desde ahora las denuncias que se hacen de un país y un régimen que a pesar de ser el más exitoso de la globalización, cuenta con elementos de una sociedad represiva que se evidencia con circunstancias como la violación reiterada de los derechos humanos y la dominación y represión de ciertas culturas y pueblos como los tibetanos. Ahora pensarán los chinos que era mejor no hacer los juegos para que no se evidenciarán sus molestias internas, pero se hace necesario que se de el debate ante la comunidad internacional que ha jugado a dos bandas aprovechando las posibilidades económicas de la China - mano de obra barata y gran mercado - y haciéndoos el de la vista gorda ante un régimen represivo que ya no se puede ocultar. El problema será cómo se afrontará este debate, seguirá la China con el mismo modelo o indefectiblemente tendrá que transformarse ante las protestas que se hacen cada días más visibles. Por ahora el foco - spot light - esta allí y durará hasta los juegos olímpicos, el problema será determinar si una vez apagada la luz, la política interna de la China seguirá como antes, con la aceptación de los demás países que no intervendrán en los asuntos chinos por el miedo a que se afecten sus intereses económicos, o que en definitiva algo tendrá que cambiar si la China pretende pertenecer al "primer mundo desarrollado".
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Para mayor información sobre esta noticia:
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Inglés:
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Español:
- Periódico El Tiempo - Colombia - "Parlamento tibetano en el exilio pide mediación por parte de la ONU"
- Video y noticias sobre la revuelta del Tibet
">Fotografías revuelta en Tibet
sábado, 15 de marzo de 2008
Columna de Leo García
Aquí una columna de nuestro amigo Leo García sobre el tema del derecho a la protesta en una respuesta a Roberto Gargarella...
Las protestas sociales y la caballería policial(variaciones a la colombiana sobre un tema de Gargarella)Por: Leonardo García Jaramillo
¿Por qué la respuesta usual del derecho ante casos de protestas sociales llevadas a cabo por sectores desfavorecidos (sin siquiera considerar el grado de su validez jurídica y legitimidad política ) es siempre la de sacar la caballería policial a la calle y movilizar a los fiscales? Sólo de forma excepcionalísima los repetitivos actos de protesta en Colombia no corresponden a demandas completamente legítimas de la ciudadanía marginada que no puede gozar de derechos mínimos (como los sociales) y el Estado no propende por dicha garantía, los atropella directamente o, incluso, no promueve iniciativas que, en términos de discriminación positiva, compensen a los grupos minoritarios (indígenas, por ejemplo) por el hecho de haber sido históricamente dejados a un lado respecto de la protección y garantía de sus derechos. Además de diverso, Colombia es un país desigual: la mitad de los ciudadanos permanece bajo la línea de pobreza; quienes padecen condiciones de miseria ascienden a 11 millones y la mortalidad infantil registra un alarmante 35%. La desigualdad económica conduce a la desigualdad social, y estas a la desigualdad en la representación política, por lo cual los pobres han estado marginados de los procesos de toma de decisiones y, así, de una voz que permita hacer conocer sus necesidades.En contextos de desigualdad el derecho a la protesta se reserva a quienes no tienen otros medios (directos) para hacer conocer su punto de vista y exteriorizar, mediante foros en la plaza pública, peticiones a nivel institucional. Es decir –fundamentalmente– quienes no tienen acceso a los medios de comunicación no cuentan con capacidad económica que se traduzca en representación política, a partir de la cual se pueda materializar demandas acuciantes de amplios sectores, e incluyan al grueso de la población que no cuentan con medios para difundir sus mensajes ni acceso ante quienes toman las decisiones que, directa o indirectamente, los afectan. Amplísimos grupos sociales son acogidos por el ordenamiento jurídico pero despreciados por el sistema político. En cualquiera de sus manifestaciones (huelgas, toma de tierras, obstrucciones en vías públicas o a la entrada de fábricas…) la protesta puede concebirse como una caja de resonancia de las demandas de quienes no cuentan con otros medios para hacerse oír, o igualmente como un termómetro que mide el grado en el cual los estados sociales de derecho están honrando tal modelo ideológico y fórmula política que los apremia a realizar los derechos de una forma tal que se protejan los fundamentales mientras se garanticen los sociales, en función del alcance y significado de una Constitución democrática. El que existan grupos excluidos de forma sistemática de la garantía de derechos que les están reconocidos en los catálogos constitucionales, es indicio de las falencias en los procedimientos políticos existentes; escenario en el cual la protesta se convierte en un recurso legítimo para insertarse en las dinámicas deliberativas que procuran igualar en la realidad a las personas, a partir de la exigencia por la justiciabilidad del amplio catálogo de derechos como los consignados en la Constitución. Pero la protesta en forma alguna debe entenderse como una queja ni una lamentación pública de los paupérrimos abandonados por el sistema que esperan recibir solidaridad o misericordia de los bienaventurados, sino que es el último recurso de numerosos grupos sociales de ser considerados como actores políticos relevantes al momento de influiren la configuración del Estado, según las promesas que, en tanto derechos, se han formulado en leyes o, más comúnmente, en textos constitucionales. Con finísima ironía Gargarella señala que: "los cortes de calle no nacieron como un modo divertidísimo de festejar la disputa sobre un derecho, sino como un recurso último y desesperado para llamar la atención de autoridades que cerraban las puertas, las ventanas, los ojos y los oídos a quienes venían a reclamar de rodillas por la protección de derechos arrasados por el poder". Podría decirse en este sentido que los gobiernos son responsables de los bloqueos a las vías terrestres porque históricamente han bloqueado las vías de comunicación que lo vinculan con la ciudadanía. Muchas veces son los representantes del pueblo quienes socavan los derechos expresivos esenciales (organizar manifestaciones y asambleas, y protestar) de quienes los eligen, cuando la expresión política en tales situaciones requiere de protección pública. Las protestas no pueden reducirse a meros actos criminales que deben ser sometidos y juzgados como tales, pues –incluso–constitucionalmente debería prestársele mayor atención a las demandas legítimas de los numerosos grupos que realizan este tipo de confrontaciones porque se les ha incumplido lo prometido en las leyes y la Constitución. El derecho a la protesta es, entonces, el derecho que sirve para reclamar otros derechos o, en palabras del constitucionalista: "el primer derecho: el derecho a exigir la recuperación de los demás derechos"; protestar es exigir en espacios públicos el derecho a tener derechos. El derecho a la protesta debe preservarse porque también en el disenso se apoya la democracia. Como manifestación extrema de quienes tienen dificultades económicas o políticas para expresarse, la protesta debe ser protegida por los poderes públicos y la sociedad civil. ¿Sería admisible desde algún punto de vista que un padre reprendiera severamente a su hijo por no comerse la sopa… aunque aquel no la haya puesto sobre la mesa?Un caso de protesta acontecido en la frontera argentino-uruguaya –bien difundido por la prensa internacional– que ilustra de sobremanera la cuestión es la que llevaron a cabo los pobladores de la provincia argentina fronteriza de Gualeguaychú –en la forma de obstrucciones a los puentes que comunican ese país con Uruguay– debido a la alta probabilidad de que el proceso de producción de una recién construida planta papelera en el lado uruguayo de la frontera, contaminara las aguas del principal río que baña, y en torno al cual vive, dicha población argentina. Sus pobladores, en consecuencia, procedieron a obstruir ("cortar") los puentes, normalmente uno o dos, y en algunas ocasiones todos, en señal de protesta. Por este hecho y el subsiguiente reclamo de los perjudicados en Uruguay, así como por la criticada reacción del gobierno argentino, aquel país presentó una demanda al tribunal arbitral del Mercosur en la cual se reclama por una supuesta omisión de actuación frente a las protestas que afectaron la libre circulación de bienes y servicios. En su defensa, el gobierno argentino por intermedio de la Cancillería, sostuvo que no podía reprimir el derecho de los pobladores a manifestarse libremente; citó puntualmente el concepto de Gargarella con el que intituló su libro sobre el particular, a saber, el derecho a la protesta como primer derecho. Sin embargo, este profesor posteriormente consideró absurdo que en su defensa el gobierno argentino hubiera apelado al argumento de la necesidad de proteger el derecho a la libertad de expresión de quienes tienen motivos de queja frente al poder, ya que tal argumento exige proteger sobremanera la expresión de quienes son marginados y silenciados por el gobierno. El hecho de invocar tal argumento, a sabiendas de que no se está dispuesto a avalar todas sus manifestaciones, evidencia oportunismo y cinismo del gobierno que se defendió, en parte, con un argumento fundado en atropellos cometidos por el propio gobierno. Las protestas también ilustran un punto importante: el hecho de no turbar ni molestar a los otros 'hoy' con las protestas no implica falta de infligir perjuicio, ya que en 'el futuro' puede resultar más costoso el silencio y la pasividad actuales.
viernes, 14 de marzo de 2008
Conferencia Inaugural - Felipe Férnandez Arnesto
Como ustedes saben me encuentro desarrollando una Maestría en Historia en la Universidad de los Andes, por esta razón me entero de algunos eventos que se realizan en esta universidad y me llegan algunas invitaciones a actos. Hoy tiene lugar la conferencia inaugural de la Maestría en Historia. El ponente será el historiador británico de origen español Felipe Férnandez Arnesto quien ha publicado libros relacionados con la gran historia, historia de los objetos, historia ambiental entre otros, de los cuales los siguientes han sido traducidos al español: Colón, Barcelona, Crítica, 1992; Millenium, Barcelona, Planeta, 1995; Historia de la Verdad y una guía para perplejos, Barcelona, Herder, 1999; Civilizaciones. La lucha del hombre por controlar la naturaleza, Barcelona, Taurus, 2002; Las Américas, Editorial Debate, 2004; Historia de la comida. Alimentos, cocina y civilización, Barcelona, Tusquets, 2004; Breve historia de la humanidad, Barcelona, Ediciones B, 2005; Barcelona, Península, 2006; Los conquistadores del horizonte, Barcelona, Destino, 2006; Américo, Barcelona, Tusquets, 2008. La conferencia de Férnandez Arnesto se realizará hoy a las 10:00 a.m en el Auditorio Lleras de la Universidad de los Andes.-
* Buscando algunas fotos de Felipe Férnandez -Arnesto, me encontré con ésta, cuando fue encarcelado en la ciudad de Atlanta por haber cometido el delito de cruzar una calle por un paso no permitido. Aquí pueden encontrar los comentarios hechos en el blog de Férnandez respecto a esta "anécdota", comentario que según el profesor de Oxford se corresponde con la frase pronunciada por Nelson Mandela de que "Uno no puede preciarse de conocer una nación hasta que no conoce sus cárceles o sus prisiones".
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